El Partenón (del griego Παρθενος Parthenos) es uno de los monumentos más característicos del arte griego clásico. El templo situado en la Acrópolis de Atenas era dedicado a Atenea, la diosa protectora de la ciudad. Comenzó su construcción durante el mandato de Pericles (conocido por ser uno de los políticos más influyentes de la Atenas de la época). La construcción del Partenón data de los años 447 – 432 AC, es un templo dórico y tiene unas dimensiones extraordinarias (casi 70 metros de largo, 31 de ancho y columnas de 10 metros de altura).
El Partenón que conocemos hoy en día no es ni la sombra de lo que fue en su época. Además de por los diferentes usos que le dieron las religiones de turno (desde turcos hasta bizantinos) y de las destrucciones parciales que sufrió como consecuencia de las muchas guerras que se desarrollaban por aquella época, sin olvidarnos de la venta de piezas escultóricas a un embajador británico que posteriormente las cedió al Museo Británico, los terremotos y las tareas de reconstrucciones parciales después de tantos sucesos.
Cuando decimos que el Partenón en la época de Pericles, y lo podemos extender a todo el arte griego y romano clásico, no tenía el aspecto con el que lo conocemos hoy, estamos haciendo referencia a su color blanco inconfundible proveniente del mármol con el que está prácticamente realizado (salvo la base del templo que es de caliza). Y es que, los griegos y romanos coloreaban sus esculturas y estructuras arquitectónicas, así que el Partenón no era blanco sino que, según los expertos (con Vinzenz Brikmann a la cabeza), tendría este aspecto:
Con motivo de una investigación que duró cerca de 25 años, en el 2008 se realizó una exposición en Frankfurt: “Dioses en color” (que ha finalizado este año) en la que se muestra el aspecto que supuestamente los artistas le habrían dado a las figuras clásicas y que con anterioridad fue expuesta en Atenas.
Aunque del complejo de la Acropolis es el Partenón el edificio más emblemático no debemos olvidar hacer referencia a las magnificas Cariátides del Erecteión (a las que ya hicimos referencia anteriormente en el blog).
El Erecteión fue creado en honor a Atenea Polias, Poseidon y Erecteo. Su sello más característico son las seis columnas (que hay que señalar que son meras copias, las originales están en el Museo de la Acrópolis y en el Británico) con forma de mujer denominadas Cariátides, ni el nombre, ni el emplazamiento, ni la figura de mujer es al azar: estas mujeres son ciudadanas de la ciudad de Cariátide (Peloponeso). Los atenienses declararon la guerra a la ciudad de Cariátide, por su apoyo a los persas, y vendieron las mujeres como esclavas. Para que no se olvidará el peligro de apoyar a los enemigos de Atenas, las esculpieron como estatuas mirando, para toda la eternidad, hacia el Partenon.
Como curiosidad: Atenea Niké (Atenea vencedora) ha dado nombre a la marca deportiva Nike que ha acuñado el término griego de la victoria.









