Jul 29

La Fachhochschule Furtwangen es una universidad técnica que se localiza al suroeste de Alemania, concretamente en la región llamada “La Selva Negra” dentro del estado de Baden-Württemberg.

Entre sus empleados se encuentra Christian Fries, profesor del departamento de medios digitales y profesional de la fotografía de 45 años de edad, el cual trabajó durante 12 años en publicidad tanto en Alemania como en Estados Unidos antes de llegar al puesto que desempeña en la universidad.

Ha publicado varias obras divulgativas basadas en los conocimientos sobre su campo en sus andanzas como instructor.

Este curioso personaje, que se define a sí mismo como un firme defensor de los diseños conceptuales, logró convencer a los alumnos de arte del campus para que posaran ante su cámara, recreando así las obras de los grandes pintores  con un toque más humano y tal vez divertido.

El proyecto nació para estudiar la luz y la composición en las obras clásicas de la pintura y poco a poco se convirtió en un libro de fotografía editado bajo el sello Deutsch Prestel cuyo nombre podemos traducir como “Arte Renovado: Una fuente de la juventud para los viejos maestros” (Kunst Erneuern: Ein jungbrunnen für alte meister). En él se pueden observar obras tan dispares como La libertad guiando al pueblo (1830) o Susana y los viejos (1617).

Muchas de ellas no están exentas de curiosidades. Podríamos hablar concretamente de la obra Venus y el sátiro (1720) para la cual ninguna alumna quiso yacer completamente desnuda y tuvieron que contratar una modelo. O en La libertad guiando al pueblo, anteriormente mencionada, donde el equipo invirtió ocho horas al tener que coordinar los gestos de los diez actores que interpretaban el lienzo.

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Jul 25

La mujer egipcia: Egipto honró a la mujer transformándola en el hada protectora del hogar y la comunidad. La mujer egipcia gozó de amplias libertades y derechos, podía llegar a ocupar cargos administrativos, realizar operaciones comerciales o, incluso, sentarse en el trono de los faraones.

Existe una larga lista de mujeres célebres egipcias, que por unas razones u otras, pasaron a las posteridad, algunas de ellas son: la princesa Nofret, la faraona Hatshepsut, Nerfertiti, la hija de Rámses II: Seti I, recordada por rescatar a Moisés de las aguas. Finalmente, y ya en el ocaso de la historia de Egipto sobresale la figura de Cleopatra.

La mujer sumeria: Entre los sumerios la mujer gozó de un plano social muy similar al de la egipcia, si bien no llegó a igualarlo. Tenía sobre sus hijos  los mismos derechos que el marido y, en ausencia de éste, administraba los bienes comunes y era la autoridad suprema del hogar. Tenía la libertad de emprender negocios particulares, poseía esclavos y tenía derechos de vida o muerte sobre ellos. En ocasiones, como fue el caso de la cortesana Shubad, pudo llegar a reinar y gobernar en su ciudad con autoridad suprema.

Sin embargo, a pesar de sus libertades, la mujer en Sumer estaba sujeta a la autoridad del hombre. Este podía venderla en determinados casos o entregarla como esclava para pagar sus deudas.

La misión básica de la mujer en la sociedad sumeria era la de dar muchos hijos a su esposo, y en caso contrario él podía divorciarse de ella sin alegar razón.

La condición de la mujer de las clases inferiores era sumamente penosa, ya que debía trabajar en el campo igual que el hombre.

La mujer hebrea: Entre los hebreos, la mujer nunca igualó al hombre en el ejercicio de sus derechos. Su condición fue bastante similar a la sumeria, si bien tratándose de un pueblo de gran religiosidad, al menos ella no se transformó jamás en un mero objeto de placer.

La honra de la mujer se basaba en dos premisas: fidelidad al esposo y una pródiga descendencia. La mujer estéril era despreciada y repudiaba por el esposo como señal del castigo divino.

La mujer griega: En Grecia la mujer se agrupó en dos categorías: esclava y libre. La esclava era objeto de placer, sirviente sumisa encargada de satisfacer los deseos del hombre, dedicada a los quehaceres domésticos, o, en el mejor de los casos, ama de llaves en a mansión de los ricos.

La mujer libre gozó de gran estima y llegó a ocupar un lugar de respeto, aunque jamás de igualdad con el hombre.

Entre los espartanos, posiblemente encontremos el único caso donde la mujer llegó casi a igualar al hombre. Famosa es aquella anécdota del soldado espartano que, huyendo de la lucha, volvió a su hogar. Allí los esperaba su madre, la cual le preguntó si volvía victorioso. Cuando el soldado le respondió que había huido, su madre le arrebató la espada matándolo con ella para lavar el deshonor que había caído sobre su casa.

En Esparta la mujer ocupo su lugar junto al hombre no sólo en la vida social sino ocasionalmente también en la política, cosa que en Atenas nunca ocurrió.

La mujer romana: en la sociedad romana primitiva, la mujer ocupó un papel secundario y totalmente oscuro. Era la esposa sometida a la voluntad del amo y señor.

Al urbanizarse la sociedad, la mujer fue elevándose gradualmente hasta llegar a compartir incluso el trono de los Césares.

Siendo Roma la capital de mundo, la dama romana adquirió privilegios nunca antes conocidos, Era respetada en base a su talento y no sólo por su belleza o alcurnia. Administraba su bienes y negocios con total independencia del hombre, tenía sirvientes y esclavos. Se cuenta que Cleopatra, tras la derrota de Marco Antonio, prefirió la muerte antes que ir como esclava a Roma  para servir de objeto de escarnio a las patricias romanas. Agripina, madre de Nerón, contrajo nupcias con su tío, el emperador Claudio, tras haber asesinado su marido; y tanta fue su influencia sobre el emperador, que logró que aquél desheredara a su propio hijo, Británico, a favor de Nerón. Bajo el reinado de éste alcanzó inmenso poder hasta que Nerón, temeroso de su influencia la mandó asesinar.

En términos generales, la mujer romana igualó a la egipcia, pero nunca pudo alcanzar total igualdad con el hombre salvo excepciones; y aun así, únicamente a través del matrimonio o la intriga.

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