Es por todos sabido, y si alguien aun no lo sabe se lo explicamos, que una tormenta eléctrica se forma cuando los cúmulos crecen hasta situarse en la troposfera debido a que un frente frio penetra en una masa de aire ya existente provocando que esta ascienda, al producirse esto la nube se va ionizando positivamente en su parte superior y negativamente en su parte inferior (como si fuese una pila) debido a la formación de “cristales” de hielo de diferentes tamaños.

A su vez, la corteza terrestre también se va ionizando positivamente. A medida que este fenómeno va aumentando en ambas partes, comienza a originarse desde la zona negativa de la nube una guía hacia el punto más elevado que haya en el radio de acción de la tormenta. Una vez que dicha guía alcanza su objetivo, una corriente de iones cargados positivamente busca la guía negativa hasta llegar a la nube desatando un rayo eléctrico. En ese instante es cuando podemos ver lo que denominamos relámpago, y dependiendo de si la tormenta esta a mayor o menor distancia escucharemos un trueno.

¿Pero porque escuchamos tal estruendo? ¿Porque se produce?
Bien, partimos de la base de que al producirse el rayo en realidad lo que ocurre es una descarga eléctrica de un altísimo voltaje, del orden de millones de voltios (en casa usamos 220V). Esto hace que en un brevísimo espacio de tiempo, la temperatura del aire llegue a 28.000°C expandiéndose muy rápidamente, pero al mezclarse con el aire frio del entorno baja repentinamente la temperatura y se contrae.
Esta rápida expansión y contracción genera una onda de choque y da lugar al ruido que todos escuchamos cuando tenemos una tormenta relativamente cerca.
¿Después de nuestra última entrada apetecía entrar un poco en calor, no? Aunque igual quedamos chamuscados.







