Ago 29

Mucho más que su utilidad como medio de comunicación –empleado desde tiempos remotos- la paloma mensajera, con su extraordinario sentido de la orientación, es un símbolo que ofrece de la naturaleza de cómo sus criaturas están dotadas de maravillosas propiedades.

Se supone que la domesticación de esta ave comenzó en la Asia central y la India, hace muchos miles de años. Como animal sagrado y de adorno, fue apreciada entre los pueblos semítico-fenicios del oriente medio y el conocimiento que volvía a su nido, si era soltada lejos de él, ya lo tenían los antiguos chinos, indios y egipcios. La primera mención escrita sobre ella consta en un jeroglífico egipcio del año 2600a.C.

El hombre fue cruzando distintas variedades para tener aves de adorno, de vuelo, o para la alimentación, y los primeros ejemplares de color blanco aparecieron en Grecia hacia el 478a.C. Ya en esos días era conocido y utilizado su instinto de volver al palomar y con ese fin fue usada en Atenas. Los romanos la extendieron por todos sus dominios. Fueron empleadas por los árabes y los cruzados. A los países bajos llegaron con los navegantes holandeses hacia el siglo XVI, y allí recibieron el nombre de mensajeras persas o turcas.

Una variedad llamada Carrier es la antecesora de la moderna mensajera y ya era común en Inglaterra, Holanda y Bélgica, donde surgieron muchos aficionados a su cría, hacia el año 1100 de nuestra era.

En el continente americano existían varias especies silvestres, como la difundida Torcaz, pero no había la variedad Zurita ni, por supuesto las domesticas. Al llegar los holandeses y establecerse en las colonias de Norteamérica, traen sus bagajes de palomas. Nuevas corrientes de estos animales arriban en las bodegas de los barcos con los inmigrantes belgas desde fines del siglo XVII.

Como ocurrió con los caballos y las vacas que trajeron los españoles al rio de la plata, algunas se escaparon y poblaron las tierras de América; la forma semisilvestre es la Paloma Criolla, que se la encuentra en las ciudades anidando en edificios y monumentos.

Las palomas mensajeras vuelan con gran agilidad y en ocasiones alcanzan los mil metros de altura, generalmente reunidas en bandadas que forman círculos sobre su palomar. Y pueden recorrer por día hasta unos ochocientos kilómetros.

Una vez adaptado a un palomar, si es llevado lejos del mismo, a pocos o muchos centenares de kilómetros, es capaz de regresar al ser dejado en libertad.

Como hace para encontrar su rumbo y encontrar su palomar?

Muchas teorías se han tejido a este respecto, y aun hoy no está dicha la última palabra; sin embargo, podemos suponer con cierta precisión como ocurren los casos.

La paloma mensajera tiene muy desarrollado su reloj biológico acorde con la latitud en la que se cría; generalizando un poco, podemos pensar que tiene todos sus ritmos vitales adaptados a la intensidad y duración de la luz, para cualquier época del año, en el lugar donde vive.

Si es soltada más al norte de su palomar, encontrara que por la hora que es liberada hay mucha luz y el sol está más alto en el cielo, entonces, luego de varias amplias vueltas, tiende a volar en la dirección que la aleja del sol. Y viceversa.

Si se le suelta hacia el oeste, será muy temprano para su reconocimiento automático de la hora y tendera a volar hacia el este, en dirección al nacimiento del sol para compensar este desfase;  procede a la inversa si se las suelta al este de su palomar.

Este instinto de orientación, basado en compensar el desplazamiento aparente del sol, con respecto a la hora y al punto culminante en latitud, se llama menotaxia.

Pero esta facultad solo le sirve para aproximar el punto de origen, pues es incomprensible que sea capaz de corregir segundos de longitud y latitud. Para llegar a su palomar en el tramo final, utiliza otro sentido de orientación: reconocimiento previo de puntos fijos en varias direcciones alrededor del mismo (edificios, arboles, descampados); en el centro de estos puntos se encuentra su palomar. Esta capacidad de orientación se llama farotaxia (por su semejanza con los sistemas de faros que utiliza el hombre en la navegación).

Claro que al ser soltada y encontrarse con el cielo cubierto se le plantean grandes problemas. Se ha podido observar que la menotaxia funciona normalmente aunque la paloma no vea el sol directamente, bastándole solo con tener a ratos trozos de cielo despejado por donde pueda observar la intensidad de la luz y la dirección de los rayos solares.

Además, si ya está orientada y se encuentra con el cielo cubierto, puede aun por un rato seguir la dirección correcta continuando su línea de vuelo y aproximándose así hasta lugares más conocidos, que le permitan usar la farotaxia.

En el último de los casos, puede detenerse sobre lugares suburbanos o construcciones si hay amplios frentes de tormentas, y reanuda el vuelo al mejorar el vuelo; en estas condiciones se suelen perder numerosos ejemplares.

Antes de la invención del papel, la palomas no podían ser utilizadas para enviar mensajes, pero igual se las empleo en señal de peligro o paz, según códigos convenidos, en la India, China, Egipto y países del oriente medio. Los griegos las utilizaban para anunciar festividades, como las olimpiadas, o en sus viajes por el mar Egeo o el Mediterráneo, y los romanos las usaban en muchas de sus legiones. Sirvieron de comunicación con el exterior en ciudades sitiadas (como en el sitio de Módena, en el año 44d.C, en el sitio de Paris, etc.).

Desde el siglo XVI, los ejércitos las utilizaron regularmente como medio de comunicación casi invulnerables, prácticamente hasta la última gran guerra mundial. Han servido en la paz para comunicar pueblos y villas.

En Bélgica, a comienzos del siglo pasado, surgió una nueva aplicación de este simpático animal, las carreras de palomas. Sus criadores constituyeron la primera sociedad llamada colombófila en 1918. Estos criadores perfeccionaron las variedades antiguas por cruce y selección, obteniendo animales con gran instinto de orientación y de vuelo cada vez más veloz.

En cada palomar se las hace volar en bandadas, por tiempo creciente, a la mañana y a la tarde, para aumentar su resistencia.

En todas partes del mundo existen estas sociedades, que llevan un control de los aficionados, editan revistas de interés para el mejoramiento de la raza y proveen de los anillos que llevan un número, el año y una sigla para identificar a cada ejemplar en la pata.

icon3Ningun Acompañante »
Ago 27

Aunque todos asociamos el nombre de James Bond al espía mas famoso del mundo de la ficción. No es, ni de lejos, su verdadera profesión,

Por que decimos esto? Pues porque James Bond fue en realidad un ornitólogo estadounidense nacido en Filadelfia. Trabajo para la Academy of Natural Sciences, donde llego a ser el conservador de aves.

Mas tarde viajo al caribe donde estudio las aves de la zona y escribió un libro sobre dicha temática llamado Birds of the West Indies.

En su larga vida recibió varios premios en reconocimiento de su trabajo, como la Medalla Musgrave del Institute of Jamaica. Falleció a la edad de 89 años en un hospital de su Filadelfia natal.

Ian Fleming tomó prestado el nombre de este ornitólogo porque buscaba un nombre sencillo, simple y de sonido plano para su personaje, al cual le sucederían cosas exóticas pero quedaría neutral. Y casualmente poseía una copia del libro editado por Bond, puesto que era un aficionado a las aves.

Fleming también se baso en personajes de la época para dar vida a su carismático espía británico, como es el caso de Cary Grant, del cual Bond adopto su personalidad brillante y divertida, amen de sus dotes de seducción.

Realmente es Bond mejor espía que ornitólogo? Sus novelas y películas nos dicen que si, pero si pusiéramos a prueba su inventiva a la hora de atrapar a los malos nos daríamos cuenta de que no es oro todo lo que reluce.

Muestra de ello es este episodio de Cazadores de Mitos, en el cual desvelan que pasaría en determinadas ocasiones si se actuase al estilo Bond (el espía).

Por ultimo queremos invitaros a que leáis el siguiente texto que trata sobre espías reales que, si no eran del estilo Bond, si que tenían carisma (o no). [Enlace]

icon31 Acompañante »
Ago 25

Un incendio es una ocurrencia de fuego no controlada que puede ser extremadamente peligrosa para los seres vivos y las estructuras. La exposición a un incendio puede producir la muerte, generalmente por inhalación de humo o por desvanecimiento producido por ella y posteriormente quemaduras graves.

Así define la wikipedia este gran desastre natural que en la mayoría de ocasiones es provocado por la mano humana, consciente o inconscientemente.

En la historia podemos destacar dos grandes incendios, entre otros. El gran incendio de Chicago en 1871; y el que asolo la ciudad de Londres, en Inglaterra.

En 1666 y durante 4 días, Londres ardió. A pesar de que los rumores declaraban que los enemigos, franceses y holandeses, eran los artífices; lo cierto es que el fuego comenzó en una panadería y la ineptitud del alcalde, por entonces, Thomas Bloodworth, provocó que el fuego se extendiese a sus anchas, ya que no se decidió a crear cortafuegos hasta que era demasiado tarde.

El fuego arrasó gran parte de la ciudad, dejando sin casas a un sexto de la población y llevándose la vida de muchos de ellos. También, se perdieron muchos edificios históricos y el fuego llegó a amenazar al Palacio del Rey Carlos II.

Chicago por aquel entonces estaba construida prácticamente en su totalidad de madera. Algunas de sus calles se encontraban pavimentadas de madera, sus edificios mas altos -de hasta 6 pisos- eran todos de madera, suelos, tejados, ventanas, todo.

Fue en uno de los establos de aquella hermosa ciudad donde se origino el desastre. Se cree que un caballo fue el causante de ello al tirar una lámpara de keroseno dentro de dicho recinto, aunque este dato en particular no se ha podido constatar.

El viento avivaba las llamas; estas, saltaban de un edificio a otro, y poco a poco la urbe se consumía. Poco quedo al término de aquel desastre, alrededor de 17.000 edificios fueron destruidos y los daños se estimaron en 200 millones de dólares. Más de cien mil personas quedaron sin hogar y otras trescientas murieron sin que nada ni nadie pudiese hacer nada.

En sendas ocasiones, los daños podrían haberse visto reducidos si hubiesen tenido un avión antiincendios como el Boeing 747 modificado por Evergreen, una compañía estadounidense.

Este aparato puede contener una cantidad de más de setenta y cinco mil litros de agua, gracias a un sistema de cisternas en batería colocado en su interior. Esta es expulsada a través de un grupo de toberas instalado en la panza de la nave.

Como dato curioso sabed que con este tipo de aviones se podrían ahorrar hasta cien millones de dólares al año en la lucha contra incendios tan solo en Estados Unidos.

icon3Ningun Acompañante »
Ago 23

Cuando decimos que estamos cansados, luego de realizar un trabajo o practicar un deporte, nos referimos esencialmente a la fatiga de nuestros músculos, que debieron mover prolongadamente todo el cuerpo o partes de él.

La circulación arterial aporta a los órganos una cantidad de sangre con oxígeno, sustancias energéticas y alimentación, que varía según las necesidades.

Si el órgano está en reposo, la circulación es mínima y sólo sostiene las necesidades básicas; si el órgano trabaja, las arterias se dilatan y aumenta el caudal de sangre aportado. Este juego funcional tiene un límite, dado por la capacidad de acarreo de la circulación. Si el trabajo es metódico, rítmico y moderado puede ejecutarse por un largo tiempo. Si es intenso aparecerá, luego de un tiempo, la fatiga; si es irregular puede exigir un gran esfuerzo de adaptación circulatoria, lo cual es agobiante y molesto.

Se sabe que el corazón trabaja toda la vida, contrayéndose para empujar la sangre y relajándose para llenarse de sangre y, al mismo tiempo, descansar; lo notable es que, cualquiera que sea su velocidad de funcionamiento, siempre descanse más de lo que trabaja. Para un ritmo normal de 80 latidos por minuto, cada contracción dura 0,3 segundos y cada descanso 0,5 segundos. A medida que se acelera, se acorta el tiempo de descanso, pero también, como se llena menos, disminuye el tiempo de contracción o trabajo.

El mecanismo íntimo es el consumo de las sustancias energéticas (glucosa y grasas), como si escaseara el combustible en un motor, pero también se agotan su actividad las enzimas, sustancias que inician y facilitan los procesos de combinación orgánica, como si se agotara la potencia de la batería del mismo motor. Ello produce la acumulación de cantidades crecientes de sustancias de desecho, que esperan ser evacuadas por la sangre: es como si se fuera tapando el escape de gases quemados del motor.

Llegadas las cosas a un cierto límite, aparece el dolor sordo en el músculo correspondiente y se detiene su movilidad, muchas veces es contracción (contractura o calambre). La sensación dolorosa de fatiga hace que el sistema nervioso decida no moverlo más y uno cae agotado.

Si bien suponemos que debe ocurrir un mecanismo similar de agotamiento energético – acúmulo de metabilitos inútiles y tóxicos, deficiencia enzimática y claudicación de la función-, no está suficientemente aclarado lo que pasa con la célula nerviosa.

Viene a complicar aún más la cuestión el conocimiento de que ni aun durante el sueño cesa, en realidad, el trabajo nervioso, como lo demuestran las imágenes de sueños y pesadillas, el registro de la actividad nerviosa que continúa por la noche, el hecho conocido de que algo que resultó difícil el día anterior amanece resuelto en la jornada siguiente –indicando un trabajo persistente, aunque fuera de la luz de la conciencia- y el sorprendente hecho de que es posible aprender algo, aun durmiendo, si se repite el contenido persistentemente en el oído.

El sueño es un estado fisiológico, periódico y reversible de desconexión del mundo exterior, necesario para reparar los estragos del cansancio. Durante el mismo, hay una depresión de la capacidad de percibir por medio de los sentidos, está ausente la conciencia, no hay tono muscular ni motricidad voluntaria; todo ello, sin que se alteren las funciones fisiológicas de las células ni los mecanismo metabólicos, como la digestión, la formación de la orina, las secreciones internas, etcétera.

Al pareces, el centro del sueño es la llamada sustancia reticular, que se encuentra en el bulbo raquídeo y el cerebro, en los llamados pedúnculos cerebrales.

En general, el sueño se instala gradualmente con sensación de pesadez creciente, indiferencia y embotamiento progresivo de los sentidos. Disminuyen las reacciones motoras, se relajan los músculos, se caen los párpados y cierran los ojos, se inclinan la cabeza, caen la mandíbula inferior y los brazos y se doble el tronco.

Según los modernos estudios, los primeros 90 minutos de sueño suelen ser los más profundos y verdaderos.

Los seres humanos pasan casi un tercio de la vida durmiendo; la cantidad de horas diarias varía según las personas y la edad. Así, los niños de pecho comen y duermen. Los mayorcitos llegan a dormir 10 ó 12 horas diarias. Desde la edad escolar y hasta la edad media de la vida es habitual dormir entre 6 y 10 horas diarias; a partir de allí se duerme algo menos, siendo común que los ancianos no necesiten más de 4 ó 6 horas.

Exhaustivos experimentos permitieron comprobar que los perros mueren en 15 ó 20 días si se les impide el sueño; en el hombre parece que no ocurre tal cosa, pues hay observaciones clínicas de personas que han pasado más de 100 días de dormir.

Lo notable es que tras largos períodos de insomnio con acumulación de cansancio, irritabilidad, apatía, unas pocas horas de sueño reparan, tanto a los animales como a las personas.

La atención, función psíquica superior que permite enfocar en el centro de la conciencia lo que nos interesa para analizarlo y entenderlo, es, igual que los trabajos musculares, una actividad que provoca cansancio y necesita reposo. Es difícil explicar por qué, habitualmente, no se puede prestar atención a un objeto más de 20 ó 60 minutos seguidos; luego nos distraemos o dejamos de entenderlo.

Otra forma que parece cansancio es la falta de voluntad para hacer las cosas habituales, es decir que no nos fatiga su ejecución sino que ya previamente no tenemos interés, no tenemos ganas de hacerlas. En realidad, esto no es un verdadero cansancio, aunque quien lo padece lo confunda con él, sino que se trata de un estado depresivo; es decir, una enfermedad psíquica en la que están alterados los mecanismos que ponen en actividad la voluntad.

icon31 Acompañante »

« Caminos anteriores