Jul 31

Se iniciaron en Grecia. Doce siglos después de su nacimiento fueron suprimidas, y resurgieron quince siglos más tarde.

El pueblo griego antiguo tenía especial afición por los ejercicios físicos; de allí que se realizaran con suma frecuencia competiciones deportivas en las que intervenían atletas de distintas ciudades. Generalmente, los vencedores eran representados en esculturas por los artistas más renombrados de su tiempo.

Era tal la importancia que los Griegos daban a este tipo de competiciones que, aparte de realizarlas en honor de alguno de sus dioses, se suspendían las acciones bélicas mediante treguas fielmente respetadas.

Los principales juegos eran: los olímpicos, celebrados en Olimpia en honor a Zeus; los píticos, que se realizaban en Delfos en homenaje a Apolo; los ístmicos que se llevaban a cabo en Corinto en honor de Poseídon, y los nemeos, que se efectuaban en Nemea, cerca de Argos, en homenaje a Heracles (Hércules).

En el año 776 a.c. comenzaron a celebrarse los llamados juegos olímpicos en el lugar que les dio el nombre: Olimpia, que estaba situada al Oeste del Peloponeso.

Para que los participantes y los espectadores pudieran llegar a Olimpia y luego regresar a sus hogares sin ningún obstáculo se proclamaba “la paz sagrada”, durante la cual se suspendían las guerras. Estas treguas tenían una duración aproximada de 90 días.

Al llegar la época (cada cuatro años) en que los juegos deportivos debían comenzar la gente viajaba hacia Olimpia, donde, en realidad, no existía ninguna ciudad – la más cercada era Elis – sino dos templos consagrados a Zeus y Hera (Juno), un hipódromo y un enorme estadio con capacidad para 40.000 personas.

Los interesados en presenciar el espectáculo partían desde los lugares más lejanos, incluso colonias, y una vez llegados a las puertas de Olimpia levantaban tiendas de campaña . Algunos preparan sus propias comidas; otros, en cambio, recurrían a los puestos ambulantes que se instalaban en tales ocasiones.

Esos días, fuera del estadio se congregaban feriantes, malabaristas, prestidigitadores y saltimbanquis.

El primer día de los juegos era dedicado a las ceremonias religiosas y se tomaba el juramento de práctica a los atletas y a los jueces ante el altar de Zeus. Al día siguiente comenzaban los juegos.

Las principales competiciones eran carrera pedestres, carrera de guerreros armados (hoplitodromía), lucha, pugilato, lucha libre (pancration) y el pentathlon, que consistía en cinco pruebas: carrera, salto, lucha, lanzamiento de disco, y lanzamiento de jabalina.

Estos torneos deportivos se completaban con carreras de caballos y carros. Al finalizar los juegos – que duraban una semana – se efectuaba la proclamación de los vencedores, quienes recibían como premio una palma o corona de olivo o de laurel (a veces, un trípode).

El mayor placer lo experimentaba el vencedor cuando, al recibir el premio, uno de los heraldos pronunciaba en voz alta su nombre e inmediatamente agregaba el nombre del padre y el de su ciudad natal. El atleta triunfador en los juegos olímpicos era cantado por los poetas populares, y su figura llevada al mármol por los más renombrados escultores.

Digno es de destacar que Hómero cantó las excelencias de las contiendas deportivas en su “Ilíada” y “Odisea”, que Hipócrates – el más famoso médico de la antigüedad – daba consejos a los atletas y que Plutarco – historiador moralista – dedicó entusiasmados elogios al deporte como necesario para la formación de la niñez y juventud.

Los juegos olímpicos duraron doce siglos, desde el año 776 a.c. hasta el 383 de nuestra era, en que fueron suprimidos. Pero quince siglos después, en el año 1894, gracias a los esfuerzos del barón Pedro de Coubertin, un congreso internacional reunido en París decidió instaurarlos nuevamente.

El citado congreso resolvió, además, que las primeras Olimpíadas se hicieran en Atenas, como homenaje al país donde habían nacido. Asimismo, debe destacarse que fueran tan importantes las Olimpíadas en la antigüedad, que su nombre servía para la cronología griega: de allí que se dijera que tal o cual hecho se produjo en determinado año de una Olimpíada.

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